Ya en escritura del 941 consta claramente que era un monasterio dúplice dirigido por la abadesa Ailo. A partir de mediados de la décima centuria, su poder y dominio se va ampliando rápidamente. Anexiones de iglesias, donaciones, rentas, etc., hacen de Santa María de Piasca a comienzos del siglo XI, uno de los monasterios más poderosos de la región.
En 1172, con el posible ánimo de engrandecer la vieja fábrica de la iglesia, se construye la que ahora podemos contemplar. Se trata de una iglesia románica ya en fase de transición, de tres naves, tres ábsides (el central mayor y más alto) y cuatro tramos. Los ábsides son poligonales (ha desaparecido la fábrica inicial del izquierdo), cubiertos con bóvedas de nervios ya francamente góticas.
Lo más interesante y valioso de la iglesia Santa María de Piasca es su decoración escultórica. Sin duda estamos ante uno de los maestros tallistas más notables del románico montañés. Por su labor se puede asegurar que se trata de un gran escultor, posiblemente relacionado con la importante escuela de labrantes que se encargaron de hacer la bellísima iconografía y la rica decoración vegetal de los monasterios palentinos de Santa María de Aguilar de Campóo y de San Andrés de Arroyo.
En la puerta occidental "la principal" la línea de sus capiteles muestra ese calado casi al aire, tan admirado en los trabajos de aquélla escuela palentina, con temas como la lucha de centauros, el caballero, enfrentamientos de grifos entre vástagos, etc, que vemos también en Aguilar, Rebolledo de la Torre, Perazancas, etc. La puerta meridional -la del cuerno-, lleva una espléndida arquivolta con posible representación de gremios (tipo Carrión): herreros, sastres, músicos, monjes, etc., y un incomparable cimacio con una cacería de jabalí.
Magníficas son también las metopas de los dos ábsides en pie, los canecillos y los dos capiteles del mayor con el sacrificio de Isaac y La Anunciación. Los del ábside en su interior, con la escena de la Epifanía y con riquísimos "molinillos" tipo Vallespinoso, nos aseguran la maestría de este cantero llamado Covaterio.
En la fachada oeste se abre esta portada de arco ligeramente apuntado formada por cinco arquivoltas y guardapolvos que se apoyan sobre dos columnas con fuste cilíndrico y tres esquinas aboceladas a cada lado. El fuste interior del lado sur está decorado con la imagen de San Miguel luchando contra el diablo. A cada lado hay cinco capiteles esculpidos. Los del lado norte representan (del interior al exterior) una decoración de red (encestado) salvajemente destrozada, un personaje noble a caballo sobre un fondo de decoración vegetal. Este personaje se gira hacía atrás y eleva su brazo derecho para recibir a la rapaz que, en vuelo descendente, está representada en el cimacio del siguiente capitel.
Es, por tanto, una originalísima forma de representar un escena de cetrería. En los siguientes capiteles se pueden ver dos dragones alados entre tallos perlados, dos centauros enfrentados y un león y un basilisco entre decoración de tallos. Los capiteles del lado sur son dos con decoración vegetal (primero y tercero), la Anunciación (capitel muy dañado)
De las arquivoltas destaca la segunda inferior ya que presenta una variada decoración escultórica: dos leones, cabezas de animales (una parece un lobo), un guerrero, dos parejas de músicos, una cabeza de monje y otra de un personaje barbado y seis dovelas de acanto. Sobre la portada se abre una arquería ciega de tres arcos en los cuales se ubican las imágenes de San Pedro y San Pablo. Entre ambos una imágen de la Virgen con el Niño del s.XVI.
Traducción de la Placa en Fachada Oeste de la iglesia de Santa María de Piasca, según Miguel Ángel García Guinea: En el día décimo de las calendas de marzo (21 de febrero) y en honor de Santa María se hizo la dedicación de esta iglesia por el obispo Juan de León, y la asistencia del abad de Sahagún Don Gutierre, del prior de Piasca, Pedro, y del maestro de la obra Covaterio. Dos veces quinientos sumados con tres veces setenta forma su verdadera época, de la cual restarás dos veces diez y dos veces nueve y encontrarás el año del que nació de la Virgen. Esta obra fue completamente acabada el año del Señor de 1439, siendo prior Don Pedro. Toribio Fernández de Aniezo me hizo. Toribio de Cambarco me hizo.
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Antes de llegar a Potes, en Ojedo, se toma la carretera en dirección al Puerto de Piedrasluengas y de Cervera de Pisuerga. Después de unos 6 km., superado Cabezón de Liébana, un desvío a la derecha conduce a Piasca.
Se puede visitar solicitando la llave en la casa más próxima al templo.
Piasca, Cabezón de Liébana.
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