Jueves 29 de Septiembre de 2011
Construidas con un fin militar defensivo, en un principio, y como casa-torre, posteriormente, datan en su mayoría de los siglos XIV y XV, no obstante es posible encontrar otras posteriores.
Empezaremos por la Torre de Estrada, situada en el municipio de Val de San Vicente, cuya principal característica es su recinto amurallado. En Cabanzón, municipio de Herrerías, encontramos otra torre, que se caracteriza por conservar a su alrededor una cerca almenada.
La Torre de Rubín de Celis, en Obeso, está situada en lo alto de una loma desde la que vigila el cauce del río Nansa.
De origen también defensivo es la Torre del Pontón o Linares, situada en Peñarrubia, situado en pleno desfiladero de la Hermida, puerta de entrada al valle de Liébana y su capital, Potes.
En Potes, en pleno casco urbano, se encuentra la Torre del Infantado. Responde al tipo casa-torre, por su mayor tamaño, y perteneció al Marqués de Santillana y Duque del Infantado, del que recibe el nombre.
También en la comarca lebaniega, en lo alto de Mogrovejo, uno de sus pueblos más representativos y bellos, encontramos otra torre de origen defensivo, a la que posteriormente se añadieron en un lateral una casona y una capilla.
Aunque en el occidente de la región se da una especial concentración de este tipo de construcciones, hay numerosos ejemplos en otras zonas, como el castillo de Argüeso, en la comarca de Campoo, la torre de Cabrahigo, en Isla, o la de Agüero, situada en Trasmiera.