El Monte Candina impresionante mole que cierra la desembocadura del Agüera por el oeste. Es uno de los sectores más espectaculares del litoral cántabro, con una caída de casi 500 metros hasta el mar. La cumbre ofrece excepcionales vistas del valle de Liendo, Santona y Laredo. Magníficas playas rodean a esta sierra, como la nudista de Sonabia, la de Oririón o la más recóndita de San Julián, cerca de Liendo.
El Robledal de Ucieda, se encuentra en la localidad de Ucieda, perteneciente al municipio de Ruente, Cantabria.
Tras dejar el pueblo de Ucieda, una pista se adentra entre maravillosos robledales y hayedos favorecidos por el microclima que propicia su ubicación al sur de la sierra del Escudo de Cabuérniga.
El Valle de Liendo, en la costa oriental de Cantabria. A diferencia de otras localidades costeras, no posee extensas playas "sólo dos y de bolsillo", sino que se asienta en un hermoso y verde valle que limita con Laredo y Castro Urdiales.
El estuario de Suances está formado por la desembocadura de los ríos Saja y Besaya, unidos en su parte final, en la denominada ría de San Martín de la Arena. Un espacio natural típico del litoral de Cantabria, flanqueado por playas de arena finísima.
El Faro y el Torco de Suances. Como vigilantes de la entrada que da acceso al puerto de Suances, el enclave natural que conforman el Faro y las murallas defensivas de El Torco, son visita obligada para todo el turista y paseo recomendado para los propios vecinos en cualquier época del año.
La Bahía de Santander, enclave marítimo de 5.000 hectáreas de extensión es, sin duda, uno de los grandes símbolos de identidad de la ciudad. De hecho es un espacio de interés paisajístico y natural bajo protección costera. Sus excelentes playas son algunos de los espacios más apreciados de la bahía, extendiéndose a través de cinco kilómetros de costa, los cuales se alternan con espacios verdes que luchan por asomarse al litoral.
Casa de José Mª de Cossio, Casona de Tudanca se localiza en el pueblo del mismo nombre en un paisaje de alta montaña en la Cuenca del río Nansa en la parte occidental de Cantabria. Fue construida a mediados del siglo XVIII por orden de Pascual Fernández de Linares, indiano natural de Tudanca que amasó grandes riquezas en Perú. Es además el escenario histórico de la novela Peñas Arriba de José María de Pereda.