Gastronomia de Cantabria. Liebana
Los quesos lebaniegos gozan de gran fama, y dos de ellos tienen Denominación de Origen, el Picón de Bejes-Tresviso y los Quesucos de Liébana. También son típicos los perniles, jamones de cerdo curados al frío, el borono (una especie de morcilla) y los embutidos de cerdo, jabalí y venado. En los desayunos de las aldeas de esta comarca cántabra, que se hacen con cuchara y tenedor, nunca faltan los frisuelos, una masa de harina y leche frita endulzada con miel lebaniega.
En cuanto a los platos fuertes, la estrella de la gastronomía tradicional de la zona es el cocido lebaniego, elaborado con los pequeños garbanzos de las huertas de la comarca.
Las carnes, de vacuno, cordero y cabrito, se toman guisadas o, simplemente, asadas. A la hora de los postres, cobra protagonismo el vino local, denominado tostadillo. Son especialidad típica los canónigos, unas natillas muy suaves adornadas con una isla de merengue. El té del puerto con orujo destilado en los valles lebaniegos es el colofón perfecto de una sabrosa y típica comida. En todos los pueblos de Liébana y, especialmente, en su capital, Potes, se pueden degustar los platos típicos de esta tierra.
Receta
COCIDO LEBANIEGO
Ingredientes: ½ kg de garbanzos de Liébana, ½ kg de zancarrón, 200 g de tocino magro, 2 chorizos frescos, 2 huevos, 2 patatas, 1 hueso de rodilla, 1 repollo, ½ hueso de jamón, miga de pan, fideos finos, pimienta, perejil, aceite, leche, sal y ajo.
Preparación: Los garbanzos se ponen en remojo al menos 12 horas. En una cazuela amplia se pone agua fría a calentar con el zancarrón, el chorizo, el tocino y los huesos. Cuando el agua rompa a hervir se añaden los garbanzos y se deja cocer hasta que esté todo tierno. Unos 20 minutos antes de que finalice la cocción se añaden las patatas cascadas y el repollo troceado y se agrega la sal. El caldo resultante se cuela y con él se prepara una rica sopa de fideos. El resto se reserva en un bol, se baten los huevos y se incorporan perejil y ajo picados. A esto se le agrega la miga remojada en leche y escurrida y se amasa. Con la masa resultante se hace el relleno, unos rollos que se fríen en aceite muy caliente hasta que estén bien dorados. A la hora de comer, se sirve primero la sopa y después en una fuente se sirven los garbanzos acompañados de la verdura y los productos del cerdo y el relleno troceado.

