El Paseo de Pereda de Santander debe su nombre al insigne escritor naturalista Jose Maria de Pereda (1833-1906), nacido en Polanco que retrató la vida de los hombres del mar y describió como pocos el paisaje montañés. Frente a la bahía, la significativa arteria destaca por sus edificios de sobriedad militar, muy al gusto de la nueva burguesía nacida bajo la monarquía ilustrada. Las casas del paseo de Pereda fueron ocupadas por los comerciantes del puerto.
Banco de Santander
Magnífico ejemplo de la arquitectura ecléctica de finales del siglo xix. El conjunto parte de un edificio preexistente, obra del arquitecto catalán José Oriol. Tras su adquisición para sede central del banco a finales de los años cincuenta, se edifica el bloque izquierdo y se añade el gran arco central.
Embarcadero
Cerca de la Estación marítima-desde donde parte el ferry a Inglaterra-y junto a la grúa de piedra del puerto se halla el palacete del Embarcadero, un antiguo edificio de aduanas realizado por González de Riancho, hoy sala de exposiciones. Desde allí salen los barcos a pedreña y somo.
Monumento a los Raqueros
Llamados también recogemonedas, fueron inmortalizados en estatuas por el santanderino José Cobo en el muelle de Calderón, frente al paseo de Pereda. El escritor local Álvaro Pombo recuerda a menudo a "esos chavales que se buscaban la vida en el puerto y que se tiraban a la bahía desnudos".
Puertochico
Hasta bien entrados los años cincuenta se asentaba allí el popular barrio de pescadores, trasladado después de la Guerra Civil a la zona suroeste de la ciudad. Transformado hoy en moderno puerto deportivo, está salpicado de descripciones sobre los hombres y mujeres de la mar. En Puertochico hay bellos edificios como la casa de Gándara -hoy propiedad del Banco Vitalicio- y el edificio racionalista Siboney, sin olvidar el Palacio de Festivales, ya en el barrio de san martin.