Para la familia que lleva esta bodega lebaniega, la tierra en la que viven y de la que descienden, su entorno natural, resulta crucial y marca toda su existencia. Tanto es así, que no sólo se embarcaron en la titánica tarea de recuperar una tradición ancestral en el valle de Liébana, sino que también gestionan un alojamiento rural, el Hotel Casona de Malvasía, demostrando que el tan ansiado desarrollo rural es perfectamente factible.
La tarea resulta considerable y, lógicamente, es preciso repartirla. Conchi Galnares se ocupa del Hotel Casona Malvasía, ubicado en un impresionante edificio de Cabariezo, en Cabezón de Liébana. Por su parte, su marido, José Antonio Parra, se encarga de hacer realidad la aventura cíclica del vino en este microclima lebaniego.
Inmerso en el trajín de una vendimia que se presenta parecida a la de 2008 (“no muy abundante, unos 35.000 Kg.”), José Antonio Parra muestra su satisfacción por la trayectoria de la bodega “a pesar de la crisis y de las dificultades para adentrarse en un mercado ciertamente complicado”. “Poco a poco, sobre todo en nuestro entorno más inmediato, Liébana y Cantabria, el consumidor va reconociendo que sí es posible hacer aquí vinos que merezcan la pena”, señala Parra.
Este año el inicio de la vendimia se ha demorado unos quince días ante el retraso de las lluvias. “Al atrasarse la maduración de la uva”, explica el responsable de Picos de Cabariezo, “hemos tenido que aguantar algo más la recolección, hasta que la uva alcanzase los 13 grados que nos marcamos como ideales”.
La bodega Picos de Cabariezo, fundada en 2000, apostó desde el principio por la combinación entre la tradición de viñas centenarias y autóctonas y la modernidad de la última tecnología en viticultura y vinificación. El resultado, comercializado por primera vez en la cosecha de 2006, son unos vinos tintos exclusivos (tinto joven y crianza), madurados en 70 barricas de roble francés, y un original vino blanco, cuya producción es menos significativa, inspirado en los famosos vinos de hielo alemanes.
El círculo de este ejemplar proyecto integrado de desarrollo rural se cierra con las visitas guiadas a las viñas y las catas en la Bodega que se ofrecen a los clientes del Hotel Casona Malvasía, lo cual convierte a este alojamiento rural en el primer Château de Cantabria.