Carnaval de Santoña
Durante el mes de Marzo los días del 10 al 12, se celebrará en la Villa Marinera de Santoña Los Carnavales 2006.
Esta es la XXV edicción.
Los Carnavales de Santoña están declarados FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL.
Un encuentro con la más pura esencia del Carnaval.
Si pudes, no pierdas la ocasión de participar en:
LOS CARNAVALES DE SANTOÑA, LOS CARNAVALES DEL NORTE¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
25 AÑOS CON EL BESUGO
Con motivo de cumplirse en los carnavales de 2006 el XXV aniversario del “Juicio en el Fondo del Mar”, la Asociación Carnavaldelnorte.com, me pide unas líneas para rememorar, como Alcalde de Santoña que era entonces, cómo surgió referido “Juicio” en 1982. Lo hago encantado, pero reconociendo que hay personas con mayores méritos que yo, por haberse implicado directamente en su puesta en marcha y haber sido protagonistas del mismo. Quiero recordar que Santoña fue el primer pueblo de Cantabria, en resurgir el carnaval. Fue en febrero del año 1981, pero con anterioridad, se llevaron a cabo varias reuniones entre la Comisión de Festejos del Ayuntamiento y las distintas Peñas y Asociaciones. Aquel primer carnaval, éste resultó un rotundo éxito, lo que animó más a las gentes para mejorar y ampliar los festejos, se basó en lo siguiente: Un desfile, en el que participó un gran gentío con los más variados disfraces. Unas murgas, que iban cantando por calles y establecimientos, Unas parodias (la niñera, el sacamuelas, la viuda, el fotógrafo, etc.), que algunos representaban entre la muchedumbre, como también se hacía en los antiguos carnavales. Por tanto, al principio nadie se interesó por el entierro de la sardina, con el que, antaño, finalizaban los carnavales. Sin embargo, al año siguiente, 1982, Carlos Juncal Ibaceta, tuvo el acierto de escribir el guión del “Juicio en el fondo del Mar”, para poner en escena el argumento de una copla del mismo título, creada por “Litri”, en el año 1934, para la murga “Los Parrandistas”, siendo el juicio y entierro del Besugo, la parte fundamental, del espectáculo. Aquella idea se hizo realidad y resultó un novedoso éxito, tanto por la representación, como por su argumento: El rapto de una sirena por un besugo enamorado, y el juicio a que es sometido, entre rocas y algas, de los acantilados, ante Neptuno, quien para aclarar el asunto ha convocado “desde el pez más diminuto, hasta el muergo más astuto”. Las sirenas forman el tribunal, el salvareo es el “espinoso letrado” encargado de la defensa, el verdel ejerce la acusación, y para que no falte nada en las diligencias como procurador aparece el pez volador. Del orden de la sala se encarga un enorme pez espada. Los papeles de los variados peces, eran interpretados por jóvenes de ambos sexos disfrazados de peces, como ahora, pero entonces los actores del “Juicio en el fondo del mar”, vestían su cuerpo con redes y colocaban los peces sobre sus cabezas, pues habían sido diseñados como si fueses gorros. Estos peces-gorro fueron confeccionados por miembros de la peña “Los Ronceros”, y el besugo por los de la peña “La Zarceta. Poco después los peces se hicieron completos, quedando las personas en el interior de ellos, salvo los llamados peces planos, como el lenguado, que se colocan sobre la espalda del actor, o el pulpo que metido en la cabeza cuelgan sus garras desde los hombros alrededor del cuerpo. La mayoría están formados por tres partes unidas por un armazón de varilla fina de hierro: la cabeza, el cuerpo y la cola. Las cabezas, con una parte del cuerpo están diseñadas para colocarlas sobre los hombros, prolongando con ello, la altura de los actores. Las cabezas y colas están confeccionadas con corcho blanco, debidamente pintados y el cuerpo de un revestimiento flexible con las escamas superpuestas. El color y detalles imitan a los peces reales. Los actores envueltos en el disfraz de pez, asoman tres partes de su cuerpo: Parte de la cara a través de una pequeña abertura situada en la parte ventral de los peces y por ella recitan el papel asignado. Los brazos, que salen por el cuerpo del pez como si fueran las aletas laterales. Los pies , que asoman junto a las colas de los peces que llevan tras ellos, lo que hace que su desplazamiento sea lento. Toda esta variada fauna, constituye un poderoso atractivo para el espectador que, sale encantado de la representación, aunque conozca el argumento, pues el atractivo consiste en la parte plástica de la representación. En los primeros carnavales, la representación del Juicio en el Fondo del Mar, se hacía en la plaza de San Antonio, montándose el escenario junto a la desaparecida fuente luminosa, cuyos chorros de agua en color, servían para ambientar la escena. El escenario lógicamente ha cambiado con el paso de los años, incluso de lugar, para volver de nuevo a la Plaza de San Antonio. Ahora se cuenta con un con un escenario más amplio, mejor decorado, y últimamente hasta con la protección de una carpa. El espectáculo, en su totalidad, se compone de tres partes: El paseo del reo, en el que besugo es conducido por las calles hasta llegar a la plaza; la representación del “Juicio en el fondo del mar”, que concluye con la absolución del besugo, pero que muere de amor al verse despreciado por la sirena; y el Entierro del Besugo, en el que tras el velatorio se organiza un desfile formado por una falsa y lóbrega comitiva compuesta de numerosos peces, cientos de enlutados y plañideras que acompañan al féretro hasta su última morada. Las marchas fúnebres de las charangas no cesan hasta llegar a El Pasaje. Allí se detiene el tenebroso cortejo y colocan al besugo en una pequeña balsa flotante. Le prenden fuego, y del interior del pez comienzan a dispararse fuegos de artificio llenando de resplandor el cielo. Las aguas de la bahía acogen las cenizas del gigantesco besugo que personifica el carnaval de Santoña. Por todo lo dicho, vemos que nada tienen que ver aquellos entierros de la sardina, con el brillante espectáculo del “Juicio en el fondo del mar” que constituye lo más original del carnaval santoñés, lo que le ha valido estar declarado como Fiesta de Interés Turístico en el año 1985.
José Luís Gutiérrez Bicarregui
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