El Gobierno cántabro espera que atraiga a un gran número de peregrinos hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, lugar que alberga desde hace once siglos el ‘Lignun Crucis’, la reliquia venerada por la Iglesia como el mayor fragmento que se conserva de la cruz de Cristo.
Liébana se encuentra en el Parque Nacional de los Picos de Europa, con cumbres de 2.500 metros de altura, por lo que al atractivo del patrimonio cultural de la zona se añade el paisaje, en el que es posible practicar senderismo, deportes de río, espeleología o rutas a caballo. Además del turismo de interior y activo, Cantabria hace hincapié en la gastronomía, que va desde un típico cocido lebaniego a los quesos, la carne de vaca y caza, el pescado y marisco o el tradicional orujo.
Junto a la capital, Santander, otra de las ciudades más visitadas es Santillana del Mar, conocida mundialmente por las cuevas de Altamira, declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco, además de las calles de su casco antiguo, que conservan el encanto de la Edad Media. Para proteger las pinturas originales de la Cueva de Altamira, se han limitado las visitas y se ha creado un museo con una réplica a tamaño real de la cavidad.