Ambas especies pertenecen al grupo de los mamíferos, adaptados a la vida acuática, hasta el punto que incluso duermen en el agua, medio en el que pueden permanecer hasta 10 minutos sin respirar. Estos animales necesitan la tierra firme en la época de reproducción y en las primeras etapas de vida. Un cachorro de León Marino puede permanecer junto a su madre hasta el año y medio, en algunos casos hasta los dos años. El peso de un macho adulto de León Marino puede llegar a ser de hasta 350 kg y el de una hembra unos 150 kg.
Las principales diferencias que podemos encontrar con respecto a las focas es que los Leones Marinos poseen pequeñas orejas a diferencia de las focas que no se las percibe, además pueden desplazarse en tierra firma apoyándose sobre sus aletas delanteras, algo que las focas son incapaces de hacer por lo que en tierra firme se desplazan a “panzazos” y son mucho más torpes.
Sus principales enemigos son las orcas y los tiburones, de hecho, muchos de los ataques que los surfistas sufren por parte de estos grandes depredadores se deben a que los confunden con focas o leones marinos, ya que los neoprenos suelen ser negros y las manos y pies que sobresalen de las tablas semejan aletas. Además el hombre es otro gran exterminador de esta especie, unas veces para consumo y otras por la lucha que se establece por la pesca.
Su esperanza de vida es de unos 25 años. Forman núcleos familiares mixtos que solo se rompen en la época de celo, y que tras una gestación de 345 días traen al mundo una sola cría.
En el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, no solo vamos a poder apreciar las diferencias entre ambas especies sino que también podremos disfrutar de una excelente y pedagógica demostración dirigida por sus especializados cuidadores.
Eduardo Vejo
Coordinador del Dto. de Educación Medioambiental
Parque de la Naturaleza de Cabárceno
Miguel Celada
Veterinario.