Seis pueblos envueltos de montes no muy altos integran este valle cuyo subsuelo, al igual que el resto del alto Asón, está cual queso gruyer horadado por cuevas idóneas para la espeleología. Ya en la superficie, tampoco hay que perderse en él las casonas y la iglesia de Ggarrio, el poljé de Matienzo, las casas nobles y de indiano de Valle
o las blasonadas de Mentera y, sobre todo, los escenarios donde caminar su naturaleza.
Museo Etnográfico de los Indianos en Valle.
Estos valles fueron tierra de indianos, gentes partidas en el xix a hacer las Américas. Este centro de interpretación propone un acercamiento a su migración y su legado, con rutas guiadas por Arredondo y Valle para ver casas de indiano.
Iglesia de San Miguel, en Ogarrio
Esta iglesia constituye uno de los ejemplos más logrados del gótico flamígero de Cantabria. En el exterior destaca su portalada, del siglo xvi y con decoración plateresca. Por el pueblo y sus barrios podrá también pasarse entre buenos exponentes de casonas ilustres.
Miradorde La Alcomba
Apenas dejar atrás Valle, el desvío hacia Mentera culmina en el barrio de Alcomba, desde donde se puede llegar en coche hasta las cercanías de este mirador, próximo a la ermita de San Bernabé, que se asoma a los pueblos de Ogarrio, Valle y Lastras, la canal de Ancillo y el santuario de la Bien Aparecida.
El Hoyo Masayo
El sendero de pequeño recorrido PR-S13, más conocido como el Camino de Hoyo Masayo, se abre paso desde la localidad de Riba hasta la de Astrana a través de esta bellísima y recóndita hondonada tapizada de pastizales por la que, cruzando de medio a medio el macizo del Hornijo, se enlazan por un camino viejo el valle de Ruesga y el valle de Soba. La ruta, que discurre entre impresionantes paisajes de robledales, hayedos, entinares y simas de hasta 800 metros, suma 16 kilometros y suele hacerse en poco mas de cinco horas.