Este valle se corresponde con el municipio de La Vega de Liébana, por donde asciende la carretera que une Cantabria con León a través del puerto de San Glorio. El microclima mediterráneo de esta aislada zona de la Liébana hace que aquí crezcan vides, frutales, olivos y alcornocales. Una red de pueblos añejos se va tejiendo a lo largo de Valmeo, la aldea abandonada de Porcieda, Tudes, La Vega, Bores e, imprescindibles, los preciosos caseríos de Dobres y Cucayo.
El mirador del Oso
Del puerto de San Glorio, en la frontera ya con León, arranca una pista hacia el collado de Llesba, donde se contempla una panorámica soberbia, a 1.609 metros de altitud, de los macizos Oriental y Central de Picos de Europa. En este balcón natural se erigió un monumento al oso, obra del escultor Jesús Otero.
Cucayo
Emplazado en medio de un agreste entorno natural rodeado de cumbres y bosques, Cucayo ha sido destacado como Conjunto Histórico Rural. Sus casas conservan la arquitectura tradicional lebaniega y en sus alrededores pueden emprenderse varias rutas senderistas entre prados, robledales y hayedos.
Tierra de osos
El oso pardo es una especie en grave peligro de extinción en toda la Unión Europea y, en España, la Cordillera Cantábrica alberga el escenario más esperanzador para su recuperación. En ella se dan dos poblaciones de osos: la occidental, con un censo superior a los 80 ejemplares y una tendencia a la recuperación, y la oriental, con entre 25 y 30. Algunos de ellos encuentran refugio entre las zonas más altas de La Vega de Liébana, compartiendo territorio con urogallos, algunos lobos y numerosos corzos, ciervos, zorros y jabalíes.