Este fabuloso promotorio entre el rio Nansa y el mar Cantábrico recibe el nombre de Tina Menor, pero sin duda no es menor su importancia en el contexto costero de un litoral lleno de matices, donde además existe un observatorio en el cual los encinares se asoman al mar como queriendo zambullirse en sus limpias aguas.
Playas de Amió y Las Arenas
En Amió se obtiene una preciada alga que es la principal fuente de
ingresos de la aldea gracias a su demanda en el campo farmacéutico y cosmético. En bajamar se puede llega hasta el islote El Castiel.
Desde el camping de las Arenas se ve la garganta que forman el río Deva o Tina Mayor, y El Pedreru.
Acantilados
La belleza natural de San Vicente de Barquera alcanza su máximo apogeo en días donde el mar se pone bravo y descarga su ira contra los acantilados, con el faro como vigía. También hay pequeñas calas como las de Fuentes o Niñera.
Pechón
Pequeña localidad de unos 150 habitantes emplazada en un saliente de gran belleza paisajística, geológica y natural, acotada por las rías de Tina Menor y Tina Mayor, y con una variada fauna silvestre. Está formada por casonas aisladas de sabor rústico ubicadas en prados interminables.
Reducto migratorio
La Tina Menor conforma un escenario en el que merece la pena detenerse sin contemplaciones. Además, varía en función de la acción de las mareas y de los cambios de luz, muy habituales en la franja norte costera. En la zona viven y transitan diversas especies de aves acuáticas, a las que se suman conjuntos de bandadas migratorias. El propio Gerardo Diego dedicó encendidos elogios al lugar: "Y cuando en la tina vuelcas tu viril sed de venganza, tu querella el mar asume, rio martir, rio nansa".