TRAS DEJAR ATRÁS EL PUEBLO DE UCIEDA —famoso por la cantidad de iabernas especializadas en el consistente cocido montañés—, una pista se adentra entre maravillosos robledales y hayedos favorecidos por el microclima que propicia su ubicación al sur de la sierra del Escudo de Cabuérniga. Las caminatas entre algunos de los robles recogidos en el Catálogo de árboles singulares de Cantabria hacen aquí las delicias, sobre todo en otoño, de los amantes de la naturaleza.
Robles catalogados
Entre los robledales pueden verse numerosos ejemplares recogidos en el Catálogo de árboles singulares de Cantabria. A lo largo del camino por el monte del río de los Vados aparecen el Roble Gordo, con su perímetro de 12 metros; el Buzalgoso, o el Canalejas, con su fuste perfecto, además de varias hayas. Rutas de senderismo La Ruta de los Árboles Singulares del Monte Ucieda es una de las más apetecibles que pueden emprenderse por esta zona. Entre robles y hayas, la ruta parte del área de recreo de la Casa del Monte de Ucieda —al final de la carretera—, y puede realizarse en unas cuatro o cinco horas.
Fauna salvaje
En los paseos por los bosques no es difícil toparse con ciervos, animal que fue introducido con fines cinegéticos. También moran corzos, jabalíes, zorros y rapaces menores como el cernícalo, el milano o el buitre leonado. En las tierras altas de la reserva se da el lobo y, ocasionalmente, algún ejemplar de oso pardo.
Ucieda de Abajo y Ucieda de Arriba
El pueblo de Ucieda, dividido en sus barrios de Arriba y de Abajo, luce casonas blasonadas con escudos y balconadas entre las que destaca la del palacio de Escagedo, con sus arcos imponentes y su factura del siglo XVEEE. También de esta época son el palacio de Quirós y la iglesia de San Julián, ambos en el barrio de Abajo, mientras que en el de Arriba no hay que perderse la ermita del Moral, un poco más antigua y con una bonita portada de arco de medio punto.