Angosto cañon de paredes verticales por el que se abre camino el río Deva es la entrada natural a la Liébana desde el norte. Encajonados entre las últimas cumbres de los Picos de Europa, se divisan antiguas majadas, caseríos y paisajes de impresión. Esta garganta, con profundidades de hasta 600 metros, definida por Pérez Galdós como "el esófago de la tierra", es una zona de especial protección para aves como el águila real, el alimoche, el halcón o el buitre leonado.
Tresviso
Además de un delicioso queso con Denominación de Origen, Tresviso
es uno de los pueblos más recónditos de los Picos de Europa. Para llegar en coche hay que hacerlo por Asturias, pues desde Liébana sólo se accede a pie desde el desfiladero de La Hermida. Se cree que el nombre de Tresviso viene de trans abyssum (tras el abismo).
Bejes y el GR-71
El Sendero de la Reserva del Saja o GR-71, antes con 100 kilómetros entre Bárcena de Pie de Concha y Potes para hacer a pie en seis
etapas, se ha prolongado 27 kilómetros más por el desfiladero de La Hermida, ascendiendo por Bejes hasta Sotres.
Valle de Cillorigo
Poco más de mil almas moran en esta esquina de la comarca donde el microclima lebaniego ha hecho crecer espléndidos bosques de tilos, robles, hayas y enebros, además de huertas y viñedos de los que se obtiene su famoso orujo. Algunos de los árboles más singulares de Cantabria pueden verse aquí, como los ejemplares milenarios de la braña de los Tejos del collado de Taruey o La Narezona, en Ojedo. Desde Cahecho, el llamado balcón de Liébana, un paseo al collado de Taba ofrece como recompensa las vistas del valle de Cillorigo y el Macizo Oriental de Picos de Europa.
La garganta de Urdón
Unas tres horas de subida son necesarias para llegar a pie desde La Hermida a Tresviso. Desde Urdón, la sinuosa ruta tallada en la roca, única vía de acceso a Tresviso durante siglos, regala impresionantes vistas mientras, a través de hayedos y robledales, la garganta del Urdón va quedando abajo.