DURANTE EL IMPERIO ROMANO, ESTA VILLA, en la encrucijada del valle de Saja-Cabuérniga, fue un punto esencial en el que se extraía la sal. De ahí su nombre, Cabezón, que era una medida romana para comerciar con ella. Desde el siglo ix la ciudad se valió de esta riqueza para convertirse en el centro importante que hoy sigue siendo gracias, también, a su ubicación en el centro del valle. A lo largo del recorrido salen al paso casonas y palacios en piedra de sillería.
Museo de la Naturaleza de Cantabria
La costa, los ríos, el bosque y la alta montaña cántabros, se exponen de forma divertida y didáctica en este museo ubicado en la casona-palacio de Los Haces, del siglo xviii, a dos kilómetros de Cabezón de la Sal, en Carrejo, que propone también un paseo entre sus casonas.
Casco antiguo
Casas blasonadas y palacetes del xix de influencia inglesa o francesa como los del doctor Arinez o el conde San Diego, o el palacio de la Bodega, del se unen en el paseo por la villa a otros edificios históricos como la ermita de San Roque o la iglesia de San Martín, exponente del barroco montañés.
Poblado cántabro, Museo del Calabozo y molino de Carrejo
El primero es una reproducción de un poblado cántabro de hace 2.000 años, que cuenta también con un centro de interpretación.Además, Cabezón de la Sal ha puesto en marcha, en las antiguas mazmorras del edificio de La Torre, un curioso museo que recrea una cárcel con piezas y mobiliario del siglo xviii. Por su parte, el molino hidráulico recuperado en la vecina Carrejo, de gran interés etnográfico, podrá ser pronto visitado.
EL JARDÍN DE CARREJO
Carrejo, 1 (Carrejo, Cabezón de la Sal).
Tel. 942 70 15 16
Un jardín de 30.000 metros cuadrados, con árboles centenarios, un riachuelo cantarín y una piscifactoría, eclipsan la belleza de la fachada.