Este municipio pertenece a Cantabria pero se encuentra fuera de sus
límites geográficos: próximo, sí, a su extremo oriental, pero formando una isla dentro de Vizcaya. De visita obligada es La Matanza, con el rollo y la casona El Manzanal, además de otras casonas en Palacio o las ruinas de la iglesia de Santa Marta. La Feria de la Hoya, recuperada recientemente, revive a finales de julio la tradición de los antaño célebres carboneros del valle.
Rareza geográfica
Aislados de Cantabria por cada lado los apenas 20 kilómetros cuadrados de Villaverde de Trucíos, la explicación a la paradoja de este municipio montañés en tierras vizcaínas hay que rastrearla muchos siglos atrás. Porque aunque en la Edad Media su desarrollo e historia corrieron paralelos a los del resto de regiones orientales de Cantabria, en 1440 este valle fue adquirido a la familia de los Avellaneda por Pedro Fernández de Velasco, dueñoy señor de otros territorios sobre el cursodel río Asón,lo que supuso la salida de Villaverde de la orbita de Vizcaya.