Es posible visitar Santander desde muchos puntos de vista, pero a continuación detallamos
tres rutas que le harán conocer
el mejor Santander turístico.
Santander marítima: Santander no se entiende sin
mar y sin los viejos muelles de piedra que unen y separan la ciudad de la
bahía.
El mejor arranque para esta visita marítima de Santander es un pequeño edificio de principios del S. XX, el
Palacete del Embarcadero, con pórtico hacia el mar y torrecillas angulares, sede de
numerosas exposiciones. Muy cerca, en el mismo muelle de Calderón, resulta imprescindible una
fotografía con la escultura de los Raqueros, creada en memoria de un grupo de niños humildes que se bañaban desnudos y recogían las monedas que los paseantes les arrojaban. Frente a estas esculturas, el
Real Club Marítimo, donde se puede desembarcar para acceder a la ciudad, y un poco más allá
Puertochico, refugio de la flota pesquera en otro tiempo y en la actualidad
puerto deportivo.
Siguiendo la estela del puerto deportivo, se encuentra el
CAR de Vela, a la vanguardia de los deportistas de vela nacionales, y, enfrente, el
Planetario de la Escuela de Náutica, cuya
entrada es gratuita y el único requisito es solicitar con antelación día y hora de acceso. Al lado de este edificio, veremos el
Palacio de Festivales, obra del arquitecto
Sáenz de Oiza que preside imponente la bahía de Santander y escenario de los más importantes eventos culturales de Santander. Entre ellos, el
Festival Internacional de Santander, uno de los más importantes de España en verano, que nació en 1948 de la necesidad de dar una oferta cultural a los estudiantes extranjeros que acudían a la
Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
Para finalizar, siguiendo por el
muelle de San Martín y antes de llegar a la
Playa de los Peligros, visita obligada al remodelado
Museo Marítimo del Cantábrico.
A lo largo de toda esta ruta existe un
carril bici que permite hacer deporte y disfrutar al mismo tiempo del magnífico paisaje marítimo.
Península y Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP): el imponente
Palacio de la Magdalena, de influencias inglesas, fue
inaugurado en 1912 y regalado por suscripción popular a los monarcas. Desde 1913 hasta 1930 constituyó la sede de verano de los reyes
Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
A partir de 1932 se convirtió en la
sede de los prestigiosos cursos de la
Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), referente cultural tanto nacional como internacional.
El Palacio de la Magdalena está ubicado en uno de los espacios más bellos y significativos de la ciudad, la
Península de la Magdalena, que cuenta con una superficie de 25 ha. y una gran variedad de especies arbóreas. A la entrada, se encuentran un Pabellón Municipal de Muestras, un Parque Infantil y el
monumento en homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente. A continuación, el
Paraninfo y las
Caballerizas Reales, hoy transformadas en residencia para los estudiantes extranjeros de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
A la izquierda, descansan las tres carabelas que el marino cántabro
Vital Alsar donó a Santander y un buen número de animales marinos, mantenidos en espacios naturales que reciben el agua directamente del mar. A la derecha, la preciosa
playa de Bikinis.
Para facilitar una visita más cómoda y comentada, existe un
tren turístico, el
Magdaleno. Teléfono de reservas: 942 291044. Horario: en invierno de 9 a 13:30 y de 15:30 a 18:30; en verano: todo el día.
Ruta de Cabo Mayor: la parte marítima más salvaje de Santander puede iniciarse por las escalinatas que acceden a la vieja senda que conduce al
Faro de Cabo Mayor. Siguiendo el recorrido, nos topamos con la coqueta
playa de los Molinucos, desde la que puede contemplarse como una postal
Cabo Menor, el punto más avanzado del litoral santanderino.
Continuando el ascenso, y rodeado de un entorno inigualable, aparece el
campo de golf de Mataleñas, uno de los primeros campos municipales de golf que existieron en España, que muy pronto contará con 18 hoyos. Será difícil encontrar un campo de golf ubicado en un paisaje tan espectacular.
Un poquito más allá, siguiendo la senda que rodea el campo de golf junto a la costa, llegamos a la
playa de Mataleñas, escondida entre los acantilados. Tras un pequeño ascenso en dirección a la carretera, a través de sendas ya marcadas, aparece el acceso hacia Cabo Mayor, por un camino en el que podremos contemplar las
viejas defensas costeras de la Guerra Civil española. Siempre por el camino de la costa, se llega por fin al
Faro de Cabo Mayor, siempre vigilante y
mirador de excepción del bravío mar Cantábrico.
La vuelta se puede realizar por la carretera, pasando por la entrada al campo de golf de Mataleñas y la excelente
zona de prácticas, accesible para cualquier aficionado con ganas de tirar unas bolas. Siguiendo hacia abajo, el
Parque de Mataleñas, un maravilloso espacio natural que alberga un estanque con aves y un parque infantil, con unas
vistas hacia la bahía sin parangón en todo Santander.
Para aquellos que se sientan con ganas de ampliar el paseo, pueden continuar usando el coche hasta la isla de la
Virgen del Mar, patrona de Santander, pasando por el
Puente del Diablo, el
Panteón del Inglés, las
playas del Bocal y La Maruca, atravesando los barrios de
Cueto,
Monte y
San Román.