Sin duda la población de Arredondo, a los ojos de este autor, es una de las más atractivas de la comunidad, no tanto por el valor monumental de sus edificaciones que podamos encontrar, si, por ser la puerta de entrada a uno de los parajes más bellos de Cantabria. La cuenca alta del Río Asón, y por supuesto el nacimiento del citado Río Asón. Así como una de las entradas al Valle de Soba.
La Iglesia de San Pelayo es el edificio más representativo de Arredondo.
Declarada bien de interés cultural en 1988, su construcción fue promovida por el indiano Antonino Gutiérrez Solana
Digno de mención por ser la única de sus características en la comarca, es la Ermita rupestre de Socueva. Puede datarse entre el siglo IX o X.
A diferencia de las ermitas rupestres de Valderredible, excavadas en la roca, la de Socueva se construye cerrando una de las bocas de la cueva y aprovechando el voladizo calizo.Es de planta rectangular con un desnivel hacia su mitad. La cabecera es casi semicircular, destacando el arco de herradura de influencia visigótica y el ábside semicircular y tronera rectangular, posiblemente de inspiración románica.
El pavimento de la nave es la propia roca, mientras la cubierta del ábside es una bóveda de cuarto de esfera. Tiene una mesa de altar cuadrada, sostenida por un pilar fragmentado
Existe un texto de finales del siglo XIX, firmado por M. Regil, que relata la existencia de "otro arco de herradura y una galería de dos metros de arco puntiagudo" pero no se ha podido encontrar ningún vestigio que confirme lo que podría ser una comunidad eremítica en el alto Asón.