
El Hotel Casona Torre de Ruesgas está ubicado en un singular edificio del Siglo XVII, corresponde su estructura, al tipo de Casona con fachada Monumental entre dos torres, siendo en esta, la de D. Juan Fernández de Valle, donde dicha tipología alcanza una manifestación espectacular, lo que convierte a este edificio en uno de los palacios más importantes de Cantabria.
Diseñado por el Arquitecto D. Diego de Sisniega, que también lo fue del Monasterio del Escorial.
La obra se remató en el 1.610, coincidiendo con el inicio del Clasicismo en Cantabria.
Entre las muchas cosas a valorar del edificio, decoración y mobiliario, destacan las pinturas al fresco que encontraremos en los techos de los salones principales fechados en 1886 y que fueron realizados por León Criaca.
Uno de los objetos merecedores de referencia es el Bargueño del S.XVII, así como la Cómoda del Salón de estilo Holandés del S. XVIII. Completan los objetos ornamentales, un magnífico Espejo procedente del mobiliario original del palacio y fechado en el S.IXX. Una muy interesante colección de abanicos. Y dos lámparas de cristal con precedencia Murano y la Granja.
Pero si el edificio, su decoración y mobiliario son extraordinarios, no es menos el mimo con el que se cuidan los detalles en los alojamientos para nuestros clientes. Nuestras Suites y Habitaciones reciben nuestro cuidado todos los días, para que todo esté a punto y perfecto.
Digno de mención, es nuestro especial cuidado por el servicio de Restaurante, consolidado en el tiempo y realmente apreciado por nuestros comensales.
Una Cuidada selección de materia prima, con una mejor elaboración (siguiendo los cánones de los grandes maestros) y una exquisita presentación, hacen de nuestro Restaurante una tentación difícil de evitar.
Y como broche de despedida, nuestra ubicación privilegiada, a orillas del río Asón, en un paisaje único, rodeado de verdes prados y frondosos bosques, donde la Naturaleza se muestra aún en su mejor esplendor.
Ofrecemos la posibilidad de alojarse en nuestras encantadoras cabañas, cuidadas y decoradas con sumo gusto, donde impera la intimidad.