cantabriarural.com: la guia de turismo rural con las mejores casas rurales de Cantabria Home | Offers | Map of Cantabria | Mapa Web | Cantabria Turismo Rural: Versión en castellano Cantabria Turismo Rural: English version
Catalogue
  Houses
  Villas
  Hotels
  Hotels in Santander
  Inns
  Apartments
  Hostels
  Spa / Bath
  Leisure
  Active tourism
Information
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismGolf courses
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismVillages
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismRoutes
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismPlaces of interest
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismVisits
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismAltamira
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismCabárceno
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismGuggenheim
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismSantander
Services
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismForos
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismFind accommodation
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismVacancies
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismOpportunities
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismNews
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismWeb browsers
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismInteresting links
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismRegister
self catering houses, villas, hotels, inns, hostels, spa - baths - health resorts, leisure and active tourismOwners



Datos Cómo llegar Restaurantes Rutas y Visitas Conpras Ocio Datos de Interés


Datos

Siguiendo el cauce del río Asón, que configura uno de los más singulares y hermosos valles fluviales que cruzan la geografía cántabra, descubriremos poblaciones insignes, paisajes extraordinarios y rincones difíciles de olvidar.

Debemos tomar la S-521 en dirección a Limpias, donde, además de distintas casonas y palacios (palacio del Conde o casas de los Pereda), se debe visitar el santuario del Cristo de la Agonía, construido en los siglos XVI y XVIII e importante centro de devoción. La razón es que en su interior se halla una talla del Cristo del mismo nombre que fue traída desde Cádiz y a la que se atribuyen numerosos milagros y manifestaciones de vida.

También guarda interesantes retablos de autores locales, ya que Limpias contó en otros tiempos con afamados talleres de escultura. La ermita de la Piedad es otro templo de notable interés.

Nuestra próxima parada, siguiendo la misma carretera, es Ampuero, villa medieval de gran pasado histórico. Cuenta con una importante tradición artesana y se dice que aquí se construyó La Pinta de Colón. Un paseo por las calles y plazas de la localidad nos mostrará claras huellas de ese pasado, sobre todo en casonas, palacios y otros edificios, la mayoría con hermosas balconadas corridas y galerías acristaladas. Destacan la torre palacio de Espina que, según la leyenda, fue habitada por un hechicero, y la iglesia parroquial, barroca y levantada entre los siglos XV y XVIII.

En el collado de Somahoz, situado a siete kilómetros de Ampuero, se halla el llamado santuario de la Bien Aparecida, que guarda en su interior una diminuta talla de la virgen del mismo nombre, patrona de Cantabria y protagonista de una curiosa y polémica historia. Al parecer, en 1605, unos pastorcillos hallaron esta pequeña imagen de la Virgen con el Niño y, por considerarlo un milagro, los habitantes de Hoz de Marrón, situada en las inmediaciones del collado de Somahoz, quisieron llevarla a su iglesia, pero se desató una terrible tempestad y decidieron dejarla en ese collado.

Nadie sabe si esta historia es verídica, pero lo cierto es que se produjo un gran enfrentamiento entre los vecinos de Hoz y Ampuero, ya que éstos consideraban que la «milagrosa» virgen se parecía demasiado a la que acababa de ser robada de su localidad. Las gentes de Hoz afirmaban que esa no era robada sino aparecida y bien aparecida. Pocos años más tarde se construyó la ermita que todavía la acoge y a la que cada año acuden multitud de fieles.

Cada año, el día 15 de septiembre se conmemora a esta virgen con una fiesta en su honor, aunque pocos días antes, el 7,8 y 9 del mismo mes, se celebra otro festejo aún más popular, unos concurridos encierros taurinos muy parecidos a los de San Fermín.

Otro destino de nuestra incursión por el valle del Asón es Ramales de la Victoria, aunque antes pasaremos por Cereceda y Rasines, en cuyas inmediaciones se pueden visitar las espectaculares cavidades del río del Silencio. Históricamente, Ramales es conocida por haber sido escenario de dos batallas de las Guerras Carlistas, en una de las cuales participó Espartero. El edificio más interesante de la ciudad es el palacio de Revillagigedo, construido en el siglo XVI y que fue propiedad del virrey de México.

En las cercanías existen numerosas cuevas cuevas prehistóricas con interesantes pinturas rupestres (Covalanas, Cullalvera, La Haza, etc.).


En lo más profundo del valle encontraremos la población de Arredondo que como los lugareños dicen es !La Capital del Mundo¡¡ y por último Bustalblado. Ha esta zona de cabecera del Asón podemos acceder también por el Puerto de Alisas desde la zona de Trasmiera.
 

VALLE DE SOBA

El valle de Soba se enclava en el nacimiento y curso medio de los ríos Asón y Gándara, siendo uno de los de mayor extensión. Sus vestigios más antiguos se localizan en la cueva de Aer (en Manzaneda), con muestras de la Edad del Bronce; y en la de Becerral, con dibujos de animales. Destacan la calidad del paisaje agreste, con gran riqueza de bosques y prados, y las gargantas escarpadas que provoca la cuenca del Gándara, hasta alcanzar Ramales de la Victoria. El valle, compuesto por casi una treintena de pueblos (Veguilla, Regules, Rozas, ...), no presenta una demografía elevada, la vida en ellos está ligada al medio rural y por lo general el aislamiento es frecuente. Aunque no cuenta con una gran riqueza monumental, en comparación con otras áreas de Cantabria, su principal atractivo reside en el remanso que proporciona su paisaje, no faltando sin embargo, algunas obras de interés civil y religioso. Así, en Soba se dan cita: casonas de La Peña y Sainz de La Maza, en Cañedo; la casona de los Gutiérrez del Otero del siglo XVIII, en Aja; casonas de los escudos de Zorrilla San Martín y Corral Velasco, en Astrana; la torre medieval de Quintana con su leyenda; y la mejor iglesia del valle (siglo XVII), en Revilla; el magnífico retablo plateresco (1527) de la iglesia de San Miguel, en Rozas, compuesto de 12 tablas hispano-flamencas y cuya contemplación requiere una detenida visita; la ermita de La Busta, es el monumento más antiguo y una de las escasas muestras del arte románico del valle. Al sur, dos puertos de montaña: Los Tornos y El Portillo de La Sía, conectan Soba con la provincia de Burgos.



Hacia Castro Urdiales.


Si accedemos desde Laredo el trayecto nos ofrece hermosos encinares, pequeñas calas y acantilados espectaculares. Hazas, población principal del valle de Liendo, es la primera localidad en la que nos detenemos, con la intención de visitar su iglesia parroquial, con imponente torre barroca y valioso retablo en su interior.

Ante de llegar a la ría de Oriñón nos encontramos con el espectacular Monte Candina, mudo testigo de infinidad de historias relacionadas con el mar. Es un lugar sensacional para una excursión, aunque hay que ir bien preparado, sobre todo en lo que se refiere al calzado. Existen distintos senderos que nos permiten llegar hasta los denominados Ojos del Demonio, dos orificios en la roca que permiten contemplar una panorámica impresionante de la costa. Aquí habita la única colonia de buitres leonados del litoral.

A los pies del monte se hallan las localidades de Sonabia y Oriñón , así como la playa de El Arenal.

Un poco más adelante, la carretera nos lleva hasta Islares, localidad situada a tan sólo ocho kilómetros de Castro. Situada al borde de un acantilada, presenta grandes atractivos para el turista, que podrá encontrar un camping, una hermosa playa y distintos hostales, así como un criadero de mariscos. Merece la pena visitar la gótica iglesia de San Martín.
 


Una historia ligada al mar.

El mar es parte fundamental de la historia de Castro Urdiales desde que los romanos fundaron allí el puerto de Flavióbriga, cuyos restos permanecen bajo la ciudad actual. Se cree incluso que en época prerrománica ya había allí una aldea portuaria.

Los privilegios concedidos por el rey Alfonso VIII de Castilla en el siglo XII significaron el empuje definitivo para que la villa alcanzase un gran apogeo marítimo, que se vio refrendado con la obtención de la capitalidad de la Hermandad de la Marina de Castilla, formada por los principales puertos del litoral cantábrico y que le permitió desarrollar una importante actividad comercial con Flandes, Francia e Inglaterra. Sin embargo, la ciudad sufrió una grave decadencia que se prolongó desde el siglo XV hasta el XIX, momento en que sufrió cuantiosos destrozos debidos a los avatares de la Guerra de la Independencia.

Hoy en día, su preponderancia marítima ya no es la que era, pero el mar sigue siendo su principal, y casi único modo de vida, ya que Castro cuenta con una notable industria conservera, así como una importante actividad pesquera. Pero sobre todo, el mar le proporciona a Castro una formidable fuente de riqueza en forma de playas, que atraen a una gran cantidad de visitantes, sobre todo del País Vasco —no hay que olvidar que la localidad está prácticamente en el límite de Cantabria con esa comunidad. Los dos arenales más concurridos son Brazomar, en el mismo casco urbano, y Ostende.

El monumento más emblemático de la ciudad es la iglesia de Santa María, que está considerada como la iglesia gótica más relevante del norte peninsular. Armoniosamente construida entre los siglos XIII y XV guarda en su interior, donde impresionan las dimensiones de la nave central, el gran retablo del Cristo de la Agonía y algunas importantes esculturas, como la Santa María con el Niño, el Cristo Yacente y tres tallas de los Reyes Magos.

Muy cerca está el edificio más antiguo de la villa, la iglesia de San Pedro (siglo XII), así como el castillo-faro que, junto a la iglesia y a la antigua muralla, constituía una impresionante fortaleza defensiva. Desde allí, casi mar adentro, se puede ver el puente de Santa Ana, que debe su nombre a la vecina ermita.

A los pies de todo este conjunto monumental se halla el puerto, cuyas aguas suelen estar repletas de coloridas aguas y a donde van a acabar las callejuelas del casco urbano, repletas de mesones y restaurantes donde se preparan los pescados del día y que han convertido a Castro en un reputado centro gastronómico.

Allí se halla también la plaza del Ayuntamiento, con hermosos soportales y típico ambiente marinero, donde al atardecer se reúnen numerosos vecinos.

Además del magnífico Mercado y los notables panteones del cementerio de La Ballena, antes de abandonar Castro Urdiales se deberían visitar algunos interesantes edificios que demuestran la importante influencia que tuvo el modernismo en la ciudad. Destacan la casa de los Chelines, el conjunto Ocharán y la casa de Isidra del Cerro.

Cómo llegar

Como llegar desde su punto de origen por carretera de la forma más rápida.

Restaurantes
Rutas
Compras
Ocio
Datos de interés gerneral


Datos Cómo llegar Restaurantes Rutas y Visitas Conpras Ocio Datos de Interés


Datos

Siguiendo el cauce del río Asón, que configura uno de los más singulares y hermosos valles fluviales que cruzan la geografía cántabra, descubriremos poblaciones insignes, paisajes extraordinarios y rincones difíciles de olvidar.

Debemos tomar la S-521 en dirección a Limpias, donde, además de distintas casonas y palacios (palacio del Conde o casas de los Pereda), se debe visitar el santuario del Cristo de la Agonía, construido en los siglos XVI y XVIII e importante centro de devoción. La razón es que en su interior se halla una talla del Cristo del mismo nombre que fue traída desde Cádiz y a la que se atribuyen numerosos milagros y manifestaciones de vida.

También guarda interesantes retablos de autores locales, ya que Limpias contó en otros tiempos con afamados talleres de escultura. La ermita de la Piedad es otro templo de notable interés.

Nuestra próxima parada, siguiendo la misma carretera, es Ampuero, villa medieval de gran pasado histórico. Cuenta con una importante tradición artesana y se dice que aquí se construyó La Pinta de Colón. Un paseo por las calles y plazas de la localidad nos mostrará claras huellas de ese pasado, sobre todo en casonas, palacios y otros edificios, la mayoría con hermosas balconadas corridas y galerías acristaladas. Destacan la torre palacio de Espina que, según la leyenda, fue habitada por un hechicero, y la iglesia parroquial, barroca y levantada entre los siglos XV y XVIII.

En el collado de Somahoz, situado a siete kilómetros de Ampuero, se halla el llamado santuario de la Bien Aparecida, que guarda en su interior una diminuta talla de la virgen del mismo nombre, patrona de Cantabria y protagonista de una curiosa y polémica historia. Al parecer, en 1605, unos pastorcillos hallaron esta pequeña imagen de la Virgen con el Niño y, por considerarlo un milagro, los habitantes de Hoz de Marrón, situada en las inmediaciones del collado de Somahoz, quisieron llevarla a su iglesia, pero se desató una terrible tempestad y decidieron dejarla en ese collado.

Nadie sabe si esta historia es verídica, pero lo cierto es que se produjo un gran enfrentamiento entre los vecinos de Hoz y Ampuero, ya que éstos consideraban que la «milagrosa» virgen se parecía demasiado a la que acababa de ser robada de su localidad. Las gentes de Hoz afirmaban que esa no era robada sino aparecida y bien aparecida. Pocos años más tarde se construyó la ermita que todavía la acoge y a la que cada año acuden multitud de fieles.

Cada año, el día 15 de septiembre se conmemora a esta virgen con una fiesta en su honor, aunque pocos días antes, el 7,8 y 9 del mismo mes, se celebra otro festejo aún más popular, unos concurridos encierros taurinos muy parecidos a los de San Fermín.

Otro destino de nuestra incursión por el valle del Asón es Ramales de la Victoria, aunque antes pasaremos por Cereceda y Rasines, en cuyas inmediaciones se pueden visitar las espectaculares cavidades del río del Silencio. Históricamente, Ramales es conocida por haber sido escenario de dos batallas de las Guerras Carlistas, en una de las cuales participó Espartero. El edificio más interesante de la ciudad es el palacio de Revillagigedo, construido en el siglo XVI y que fue propiedad del virrey de México.

En las cercanías existen numerosas cuevas cuevas prehistóricas con interesantes pinturas rupestres (Covalanas, Cullalvera, La Haza, etc.).


En lo más profundo del valle encontraremos la población de Arredondo que como los lugareños dicen es !La Capital del Mundo¡¡ y por último Bustalblado. Ha esta zona de cabecera del Asón podemos acceder también por el Puerto de Alisas desde la zona de Trasmiera.
 

VALLE DE SOBA

El valle de Soba se enclava en el nacimiento y curso medio de los ríos Asón y Gándara, siendo uno de los de mayor extensión. Sus vestigios más antiguos se localizan en la cueva de Aer (en Manzaneda), con muestras de la Edad del Bronce; y en la de Becerral, con dibujos de animales. Destacan la calidad del paisaje agreste, con gran riqueza de bosques y prados, y las gargantas escarpadas que provoca la cuenca del Gándara, hasta alcanzar Ramales de la Victoria. El valle, compuesto por casi una treintena de pueblos (Veguilla, Regules, Rozas, ...), no presenta una demografía elevada, la vida en ellos está ligada al medio rural y por lo general el aislamiento es frecuente. Aunque no cuenta con una gran riqueza monumental, en comparación con otras áreas de Cantabria, su principal atractivo reside en el remanso que proporciona su paisaje, no faltando sin embargo, algunas obras de interés civil y religioso. Así, en Soba se dan cita: casonas de La Peña y Sainz de La Maza, en Cañedo; la casona de los Gutiérrez del Otero del siglo XVIII, en Aja; casonas de los escudos de Zorrilla San Martín y Corral Velasco, en Astrana; la torre medieval de Quintana con su leyenda; y la mejor iglesia del valle (siglo XVII), en Revilla; el magnífico retablo plateresco (1527) de la iglesia de San Miguel, en Rozas, compuesto de 12 tablas hispano-flamencas y cuya contemplación requiere una detenida visita; la ermita de La Busta, es el monumento más antiguo y una de las escasas muestras del arte románico del valle. Al sur, dos puertos de montaña: Los Tornos y El Portillo de La Sía, conectan Soba con la provincia de Burgos.



Hacia Castro Urdiales.


Si accedemos desde Laredo el trayecto nos ofrece hermosos encinares, pequeñas calas y acantilados espectaculares. Hazas, población principal del valle de Liendo, es la primera localidad en la que nos detenemos, con la intención de visitar su iglesia parroquial, con imponente torre barroca y valioso retablo en su interior.

Ante de llegar a la ría de Oriñón nos encontramos con el espectacular Monte Candina, mudo testigo de infinidad de historias relacionadas con el mar. Es un lugar sensacional para una excursión, aunque hay que ir bien preparado, sobre todo en lo que se refiere al calzado. Existen distintos senderos que nos permiten llegar hasta los denominados Ojos del Demonio, dos orificios en la roca que permiten contemplar una panorámica impresionante de la costa. Aquí habita la única colonia de buitres leonados del litoral.

A los pies del monte se hallan las localidades de Sonabia y Oriñón , así como la playa de El Arenal.

Un poco más adelante, la carretera nos lleva hasta Islares, localidad situada a tan sólo ocho kilómetros de Castro. Situada al borde de un acantilada, presenta grandes atractivos para el turista, que podrá encontrar un camping, una hermosa playa y distintos hostales, así como un criadero de mariscos. Merece la pena visitar la gótica iglesia de San Martín.
 


Una historia ligada al mar.

El mar es parte fundamental de la historia de Castro Urdiales desde que los romanos fundaron allí el puerto de Flavióbriga, cuyos restos permanecen bajo la ciudad actual. Se cree incluso que en época prerrománica ya había allí una aldea portuaria.

Los privilegios concedidos por el rey Alfonso VIII de Castilla en el siglo XII significaron el empuje definitivo para que la villa alcanzase un gran apogeo marítimo, que se vio refrendado con la obtención de la capitalidad de la Hermandad de la Marina de Castilla, formada por los principales puertos del litoral cantábrico y que le permitió desarrollar una importante actividad comercial con Flandes, Francia e Inglaterra. Sin embargo, la ciudad sufrió una grave decadencia que se prolongó desde el siglo XV hasta el XIX, momento en que sufrió cuantiosos destrozos debidos a los avatares de la Guerra de la Independencia.

Hoy en día, su preponderancia marítima ya no es la que era, pero el mar sigue siendo su principal, y casi único modo de vida, ya que Castro cuenta con una notable industria conservera, así como una importante actividad pesquera. Pero sobre todo, el mar le proporciona a Castro una formidable fuente de riqueza en forma de playas, que atraen a una gran cantidad de visitantes, sobre todo del País Vasco —no hay que olvidar que la localidad está prácticamente en el límite de Cantabria con esa comunidad. Los dos arenales más concurridos son Brazomar, en el mismo casco urbano, y Ostende.

El monumento más emblemático de la ciudad es la iglesia de Santa María, que está considerada como la iglesia gótica más relevante del norte peninsular. Armoniosamente construida entre los siglos XIII y XV guarda en su interior, donde impresionan las dimensiones de la nave central, el gran retablo del Cristo de la Agonía y algunas importantes esculturas, como la Santa María con el Niño, el Cristo Yacente y tres tallas de los Reyes Magos.

Muy cerca está el edificio más antiguo de la villa, la iglesia de San Pedro (siglo XII), así como el castillo-faro que, junto a la iglesia y a la antigua muralla, constituía una impresionante fortaleza defensiva. Desde allí, casi mar adentro, se puede ver el puente de Santa Ana, que debe su nombre a la vecina ermita.

A los pies de todo este conjunto monumental se halla el puerto, cuyas aguas suelen estar repletas de coloridas aguas y a donde van a acabar las callejuelas del casco urbano, repletas de mesones y restaurantes donde se preparan los pescados del día y que han convertido a Castro en un reputado centro gastronómico.

Allí se halla también la plaza del Ayuntamiento, con hermosos soportales y típico ambiente marinero, donde al atardecer se reúnen numerosos vecinos.

Además del magnífico Mercado y los notables panteones del cementerio de La Ballena, antes de abandonar Castro Urdiales se deberían visitar algunos interesantes edificios que demuestran la importante influencia que tuvo el modernismo en la ciudad. Destacan la casa de los Chelines, el conjunto Ocharán y la casa de Isidra del Cerro.

Cómo llegar

Como llegar desde su punto de origen por carretera de la forma más rápida.

Restaurantes
Rutas
Compras
Ocio
Datos de interés gerneral


Datos Cómo llegar Restaurantes Rutas y Visitas Conpras Ocio Datos de Interés


Datos

Siguiendo el cauce del río Asón, que configura uno de los más singulares y hermosos valles fluviales que cruzan la geografía cántabra, descubriremos poblaciones insignes, paisajes extraordinarios y rincones difíciles de olvidar.

Debemos tomar la S-521 en dirección a Limpias, donde, además de distintas casonas y palacios (palacio del Conde o casas de los Pereda), se debe visitar el santuario del Cristo de la Agonía, construido en los siglos XVI y XVIII e importante centro de devoción. La razón es que en su interior se halla una talla del Cristo del mismo nombre que fue traída desde Cádiz y a la que se atribuyen numerosos milagros y manifestaciones de vida.

También guarda interesantes retablos de autores locales, ya que Limpias contó en otros tiempos con afamados talleres de escultura. La ermita de la Piedad es otro templo de notable interés.

Nuestra próxima parada, siguiendo la misma carretera, es Ampuero, villa medieval de gran pasado histórico. Cuenta con una importante tradición artesana y se dice que aquí se construyó La Pinta de Colón. Un paseo por las calles y plazas de la localidad nos mostrará claras huellas de ese pasado, sobre todo en casonas, palacios y otros edificios, la mayoría con hermosas balconadas corridas y galerías acristaladas. Destacan la torre palacio de Espina que, según la leyenda, fue habitada por un hechicero, y la iglesia parroquial, barroca y levantada entre los siglos XV y XVIII.

En el collado de Somahoz, situado a siete kilómetros de Ampuero, se halla el llamado santuario de la Bien Aparecida, que guarda en su interior una diminuta talla de la virgen del mismo nombre, patrona de Cantabria y protagonista de una curiosa y polémica historia. Al parecer, en 1605, unos pastorcillos hallaron esta pequeña imagen de la Virgen con el Niño y, por considerarlo un milagro, los habitantes de Hoz de Marrón, situada en las inmediaciones del collado de Somahoz, quisieron llevarla a su iglesia, pero se desató una terrible tempestad y decidieron dejarla en ese collado.

Nadie sabe si esta historia es verídica, pero lo cierto es que se produjo un gran enfrentamiento entre los vecinos de Hoz y Ampuero, ya que éstos consideraban que la «milagrosa» virgen se parecía demasiado a la que acababa de ser robada de su localidad. Las gentes de Hoz afirmaban que esa no era robada sino aparecida y bien aparecida. Pocos años más tarde se construyó la ermita que todavía la acoge y a la que cada año acuden multitud de fieles.

Cada año, el día 15 de septiembre se conmemora a esta virgen con una fiesta en su honor, aunque pocos días antes, el 7,8 y 9 del mismo mes, se celebra otro festejo aún más popular, unos concurridos encierros taurinos muy parecidos a los de San Fermín.

Otro destino de nuestra incursión por el valle del Asón es Ramales de la Victoria, aunque antes pasaremos por Cereceda y Rasines, en cuyas inmediaciones se pueden visitar las espectaculares cavidades del río del Silencio. Históricamente, Ramales es conocida por haber sido escenario de dos batallas de las Guerras Carlistas, en una de las cuales participó Espartero. El edificio más interesante de la ciudad es el palacio de Revillagigedo, construido en el siglo XVI y que fue propiedad del virrey de México.

En las cercanías existen numerosas cuevas cuevas prehistóricas con interesantes pinturas rupestres (Covalanas, Cullalvera, La Haza, etc.).


En lo más profundo del valle encontraremos la población de Arredondo que como los lugareños dicen es !La Capital del Mundo¡¡ y por último Bustalblado. Ha esta zona de cabecera del Asón podemos acceder también por el Puerto de Alisas desde la zona de Trasmiera.
 

VALLE DE SOBA

El valle de Soba se enclava en el nacimiento y curso medio de los ríos Asón y Gándara, siendo uno de los de mayor extensión. Sus vestigios más antiguos se localizan en la cueva de Aer (en Manzaneda), con muestras de la Edad del Bronce; y en la de Becerral, con dibujos de animales. Destacan la calidad del paisaje agreste, con gran riqueza de bosques y prados, y las gargantas escarpadas que provoca la cuenca del Gándara, hasta alcanzar Ramales de la Victoria. El valle, compuesto por casi una treintena de pueblos (Veguilla, Regules, Rozas, ...), no presenta una demografía elevada, la vida en ellos está ligada al medio rural y por lo general el aislamiento es frecuente. Aunque no cuenta con una gran riqueza monumental, en comparación con otras áreas de Cantabria, su principal atractivo reside en el remanso que proporciona su paisaje, no faltando sin embargo, algunas obras de interés civil y religioso. Así, en Soba se dan cita: casonas de La Peña y Sainz de La Maza, en Cañedo; la casona de los Gutiérrez del Otero del siglo XVIII, en Aja; casonas de los escudos de Zorrilla San Martín y Corral Velasco, en Astrana; la torre medieval de Quintana con su leyenda; y la mejor iglesia del valle (siglo XVII), en Revilla; el magnífico retablo plateresco (1527) de la iglesia de San Miguel, en Rozas, compuesto de 12 tablas hispano-flamencas y cuya contemplación requiere una detenida visita; la ermita de La Busta, es el monumento más antiguo y una de las escasas muestras del arte románico del valle. Al sur, dos puertos de montaña: Los Tornos y El Portillo de La Sía, conectan Soba con la provincia de Burgos.



Hacia Castro Urdiales.


Si accedemos desde Laredo el trayecto nos ofrece hermosos encinares, pequeñas calas y acantilados espectaculares. Hazas, población principal del valle de Liendo, es la primera localidad en la que nos detenemos, con la intención de visitar su iglesia parroquial, con imponente torre barroca y valioso retablo en su interior.

Ante de llegar a la ría de Oriñón nos encontramos con el espectacular Monte Candina, mudo testigo de infinidad de historias relacionadas con el mar. Es un lugar sensacional para una excursión, aunque hay que ir bien preparado, sobre todo en lo que se refiere al calzado. Existen distintos senderos que nos permiten llegar hasta los denominados Ojos del Demonio, dos orificios en la roca que permiten contemplar una panorámica impresionante de la costa. Aquí habita la única colonia de buitres leonados del litoral.

A los pies del monte se hallan las localidades de Sonabia y Oriñón , así como la playa de El Arenal.

Un poco más adelante, la carretera nos lleva hasta Islares, localidad situada a tan sólo ocho kilómetros de Castro. Situada al borde de un acantilada, presenta grandes atractivos para el turista, que podrá encontrar un camping, una hermosa playa y distintos hostales, así como un criadero de mariscos. Merece la pena visitar la gótica iglesia de San Martín.
 


Una historia ligada al mar.

El mar es parte fundamental de la historia de Castro Urdiales desde que los romanos fundaron allí el puerto de Flavióbriga, cuyos restos permanecen bajo la ciudad actual. Se cree incluso que en época prerrománica ya había allí una aldea portuaria.

Los privilegios concedidos por el rey Alfonso VIII de Castilla en el siglo XII significaron el empuje definitivo para que la villa alcanzase un gran apogeo marítimo, que se vio refrendado con la obtención de la capitalidad de la Hermandad de la Marina de Castilla, formada por los principales puertos del litoral cantábrico y que le permitió desarrollar una importante actividad comercial con Flandes, Francia e Inglaterra. Sin embargo, la ciudad sufrió una grave decadencia que se prolongó desde el siglo XV hasta el XIX, momento en que sufrió cuantiosos destrozos debidos a los avatares de la Guerra de la Independencia.

Hoy en día, su preponderancia marítima ya no es la que era, pero el mar sigue siendo su principal, y casi único modo de vida, ya que Castro cuenta con una notable industria conservera, así como una importante actividad pesquera. Pero sobre todo, el mar le proporciona a Castro una formidable fuente de riqueza en forma de playas, que atraen a una gran cantidad de visitantes, sobre todo del País Vasco —no hay que olvidar que la localidad está prácticamente en el límite de Cantabria con esa comunidad. Los dos arenales más concurridos son Brazomar, en el mismo casco urbano, y Ostende.

El monumento más emblemático de la ciudad es la iglesia de Santa María, que está considerada como la iglesia gótica más relevante del norte peninsular. Armoniosamente construida entre los siglos XIII y XV guarda en su interior, donde impresionan las dimensiones de la nave central, el gran retablo del Cristo de la Agonía y algunas importantes esculturas, como la Santa María con el Niño, el Cristo Yacente y tres tallas de los Reyes Magos.

Muy cerca está el edificio más antiguo de la villa, la iglesia de San Pedro (siglo XII), así como el castillo-faro que, junto a la iglesia y a la antigua muralla, constituía una impresionante fortaleza defensiva. Desde allí, casi mar adentro, se puede ver el puente de Santa Ana, que debe su nombre a la vecina ermita.

A los pies de todo este conjunto monumental se halla el puerto, cuyas aguas suelen estar repletas de coloridas aguas y a donde van a acabar las callejuelas del casco urbano, repletas de mesones y restaurantes donde se preparan los pescados del día y que han convertido a Castro en un reputado centro gastronómico.

Allí se halla también la plaza del Ayuntamiento, con hermosos soportales y típico ambiente marinero, donde al atardecer se reúnen numerosos vecinos.

Además del magnífico Mercado y los notables panteones del cementerio de La Ballena, antes de abandonar Castro Urdiales se deberían visitar algunos interesantes edificios que demuestran la importante influencia que tuvo el modernismo en la ciudad. Destacan la casa de los Chelines, el conjunto Ocharán y la casa de Isidra del Cerro.

Cómo llegar

Como llegar desde su punto de origen por carretera de la forma más rápida.

Restaurantes
Rutas
Compras
Ocio
Datos de interés gerneral


Copyright © 2004 - Cantabriarural - All rights reserved.



Google
 
Web www.cantabriarural.com